A estas alturas de la película, y tras muchos años hablando en diversos foros sobre el tema, nadie duda de la importancia de la comunicación para los centros educativos. Y en tiempos de pandemia, más, si cabe.

A mediados del mes de marzo, de la noche a la mañana, la expansión del coronavirus obligó a cerrar los colegios. Fue una circunstancia que rompió todas las planificaciones realizadas a principio de curso, un hecho no contemplado ni siquiera en los diferentes escenarios de crisis potenciales a las que nos podíamos enfrentar. Junto al esfuerzo por adaptar nuestras programaciones a la no presencialidad, tuvimos que reforzar todos nuestros canales de comunicación con las familias y nuestro alumnado. Las puertas de los coles estaban cerradas, pero no nuestra web, plataforma y redes sociales.

Con responsabilidad y mucha creatividad, supimos encontrar cauces para, desde nuestras casas, seguir cuidando de nuestras comunidades educativas, dándoles aliento, ánimo y un mensaje de esperanza. Haciéndonos cargo de la realidad, dimos continuidad a nuestra misión de evangelizar educando, preocupándonos no solo por el avance académico de nuestros alumnos sino por su desarrollo integral. Nos hicimos expertos en videoconferencias y en grabación de tutoriales, en llamadas telefónicas a las familias y en formularios para recabar información. Exploramos las visitas virtuales a los colegios y los webinars como herramienta de formación. Y fuimos capaces de llevar a lo on-line todo aquello que estábamos acostumbrados a realizar cara a cara, incluso las celebraciones.

Las puertas de los colegios vuelven a estar abiertas. Pero es mucho lo que ha cambiado desde ese mes de marzo. Por eso es importante que tengamos en cuenta toda una serie de claves para guiar nuestra comunicación en estas circunstancias:

● Comunicar en positivo: junto a los protocolos, los planes de contingencia… buscar y ofrecer mensajes alegres, optimistas, que conecten con lo emocional.

● Ilustrar con imágenes las medidas que hemos tomado y que ayuden a visibilizar aquello que es más complejo de ver para las familias: la limpieza de las aulas, el servicio de comedor, extraescolares… siempre con originalidad, con cercanía, con un toque de humor incluso.

● Mostrar cómo seguimos adelante con nuestro proyecto educativo, porque además de distancias de seguridad, de lavados de manos, de mascarillas… seguimos educando personas autónomas, creativas y comprometidas. Es un buen momento para enseñar a las familias cómo seguimos desarrollando en esta “nueva normalidad” aquellos proyectos por los que nos eligieron: aprendizaje cooperativo, cultura de pensamiento, educación emocional, tutorías y acción evangelizadora, plurilingüismo…

● Ser empáticos: algo muy necesario siempre, y más ahora. Debemos reconocer la inquietud de las familias y mostrarnos junto a ellas preocupados por la salud de sus hijos.

● Actuar con transparencia y coherencia: cuando tengamos que comunicar la confirmación de algún caso positivo por COVID-19 o el confinamiento de algún aula, debemos ser transparentes en todo momento, manteniendo el sigilo debido y la prudencia necesaria al estar manejando datos sensibles referidos a la salud. No dudemos en contar con claridad y de manera ordenada lo sucedido, qué hemos hecho y qué vamos a hacer para continuar cuidando de toda la comunidad educativa. Y hagámoslo con coherencia, siempre con un mismo estilo y tono, utilizando aquellos canales que hemos anunciado que utilizaríamos. La cercanía, la sencillez, la mirada positiva ante la realidad… aquello que nos defina debe estar presente en nuestras comunicaciones.

Esta pandemia ha revolucionado el mundo, y también a nuestras comunidades educativas y colegios. Ojalá sepamos recoger todo lo bueno que hemos hecho en este tiempo que es extraordinario e integrarlo en nuestros planes de comunicación.

Pablo Labandeira
@pablolabandeira