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Educar de todo corazón

Alegría, vergüenza, sorpresa, miedo, amor, envidia… emociones todas ellas que conocemos pero que no dejan de tener su complejidad. Cuando comencé las clases de danza pensaba que llegaría y me pondría a bailar. ¡Nada más lejos! El primer ejercicio fue situarnos frente al espejo. La profesora decía una emoción y las alumnas teníamos que expresarla e identificarla en las compañeras. ¡Difícil ejercicio!, pero muy necesario en la danza y… en la vida. Haced la prueba con vuestros alumnos en clase o esta noche en la cena con vuestros hijos, cuanto menos os sorprenderá lo que son capaces de transmitir y percibir.

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El conocimiento de nuestra voz

El conocimiento de nuestra voz, su proceso de creación, así como la morfología anatómica que produce nuestros sonidos y crea los fonemas se convierte en una parte fundamental para poder conocer nuestro mensaje, y transmitirlo de manera adecuada al auditorio que nos escucha.Sigue leyendo

Mejor burbujas, nunca piedras

Una tarde, mientras merendaba, mi hijo me dijo: “Mamá, encima de la cabeza tengo una mochila invisible”. Cuando por la calle te obliga a saltar todas las tapas de las alcantarillas “porque son lava y te quema”, o de camino a casa corremos entre risas porque nos persigue el dinosaurio de turno, pensé que no era más que otro ejemplo de la ilimitada imaginación que tienen nuestros pequeños. Al preguntarle por qué decía eso me respondió que su profesora Teresa les había explicado que, aunque no la vemos, todos tenemos sobre la cabeza una mochila que se llena de piedras cada vez que decimos “palabras feas” a los demás, y que cuando decimos “cosas bonitas” se llena de “burbujas”… Piedras que pesan como losas y ligeras burbujas que vuelan. Con esta sencilla metáfora, su profesora ha sabido explicar a unos alumnos de 3º de Infantil cómo practicar, desde la infancia, una comunicación no violenta que les permita expresarse, gestionando sus emociones, sin ofender con sus palabras.Sigue leyendo

Del disimulo a la Alianza

Los que han estado o están trabajando o estudiando en un centro educativo saben bien de qué les vamos a hablar, porque el “arte del disimulo” es un valor muy cotizado en el mundo educativo. Sabemos que hay centros que tienen los presupuestos tan ajustados que cualquier pequeña obra o arreglo inesperado, por insignificante que sea, supone un esfuerzo y una preocupación enorme. Cuando estos pequeños inconvenientes aparecen, algunas veces, se pone en marcha una gran maquinaria llamada disimulo. En un centro escolar hay muchísimos ejemplos y muy gráficos en torno al disimulo. Sigue leyendo

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